Wikio
Cada vez que descubres un nuevo mundo vuelves a tu niñez.
Suscríbete a ComoDiablos.Net
Cada vez que descubres un nuevo mundo vuelves a tu niñez.
Por eso estás viviendo tu
segunda infancia. Exploras tu universo tras los nuevos espejuelos de una
consciencia moderna.
Como todo niño, reglas morales
que no terminas de comprender son el único freno a tu precoz deseo de
gratificación instantánea. Por ello, dividir las emociones entre destructivas y
positivas es un recurso de la sociedad para lidiar con la inmadurez de sus
miembros.
Cuando entiendes que estas emociones
existen por una razón que va más allá de tu plana visión de la moral, sólo
queda hacerte responsable de ellas, usarlas a tu favor y aceptar que no hay
emociones positivas ni negativas: Sólo existen las emociones que te hacen
crecer:
Lujuria:
La represión sexual deja un excedente de erotismo que se acumula en un deseo
descontrolado por fornicar. Si no fuera por la lujuria y sus destrozos, no
sabríamos que la sociedad taquea nuestra líbido, retarda nuestra madurez. La
lujuria es y seguirá siendo una señal incólume de que ha llegado la hora de que
los viejos tabúes mueran.
Depresión:
La “depre” es una rebelión de tus emociones descuidadas. Un cáncer cuyas
células son creencias que ya no concuerdan con tu realidad. Si no
fuese por la depresión no tendrías idea de que tu dependencia en factores
externos para ser feliz, ha dejado de tener sentido.
Rencor:
El rencor es parte de tu sistema inmunológico social. Los efectos de las
relaciones destructivas en tu vida se almacenan en forma de rencor para que no
cometas las mismas idioteces a la hora de escoger tus vínculos afectivos. Bien
canalizado, el rencor es un repelente de mala compañía.
Pereza:
La pereza es el garante de éxito en las jerarquías. Su rol es asegurarse de que
pocos privilegiados alcancen la cima, y así conservar la pirámide de la
evolución en perfecto equilibrio. Es una fuerza invisible que inhibe la acción
creativa para que los sistemas no colapsen. Cuando descubres el papel que juega la pereza en tu vida, emerge
una rebeldía natural que te impulsa a vencerla.
Apatía:
La apatía es un paso intermedio entre la desilusión y la creatividad cultural.
El apático es más inteligente, por eso se desilusiona de lo establecido y asume
una actitud indolente hacia las creencias convencionales. Si logra seguir su
camino de inteligencia, descubrirá que la desilusión es sólo un cascarón que
encierra pura innovación personal.
Odio:
El odio es el vecino más cercano del amor. Su intensa vibración es tan estúpida
que sólo se puede comparar con la ilusoria emoción de su opuesto. Dios creó el
odio para burlarse de tu burda visión del amor convencional. Sin el odio,
no sabrías que también hay algo malo con el “amor”.
El problema real de las
emociones “destructivas” es cuando las destierras a los dominios de tu
subconsciente. Allí es donde toman fuerza y tarde o temprano se manifiestan en
comportamientos que atrofian tu potencial de crecimiento. Los románticos con su
visión chata creen que hay que deshacerse de ellas. Yo digo que hay que
convertirlas en tus aliadas, pues si somos humanos, las seguiremos sintiendo…
Somos Gente TransformándoseSuscríbete a ComoDiablos.Net